No se trata solo de una tradición, el Día de Muertos es un encuentro entre los vivos para festejar y recordar con amor a aquellos que llevan ya kilómetros de ventaja en el más allá.

En México, una de las tradiciones y eventos más emblemáticos que profundizan y exponen nuestra cultura es sin duda el Día de Muertos. Los días 1 y 2 de noviembre son fechas donde el amor, la comunión, la armonía y las ganas de viajar se unen para honrar a quienes ya no pisan la tierra fértil de lo que hace siglos fue la gran Tenochtitlán.

Ante la pregunta, ¿qué hacer o a dónde ir? Nuestro país ofrece múltiples alternativas, por eso te compartimos 4 destinos que por su magia, se convierten en un gran atractivo para las miradas, aquellas que se llenan de brillo ante la luz tenue de las veladoras, la intensidad del color de la flor de cempasúchil, los altares, el papel picado, pero sobre todo, por la devoción que familiares y amigos imprimen al vestir cada lápida de un panteón.

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LA DIVERSIDAD CULTURAL INICIA EN MIXQUIC

El sonido de las campanas de la iglesia de San Andrés Mixquic recibe a las ánimas infantiles desde el 31 de octubre, para un día después abrir sus puertas a las almas adultas. Al llegar se hace tangible el culto a los difuntos, entonces, un remolino de emociones se ve enmarcado por los cirios, calaveras de azúcar, y por uno de los personajes más emblemáticos de esta tradición: la Catrina, que se pasea con su sonrisa cadavérica para acompañar a cada visitante en su trayecto o bien, para posar con ellos en la foto del recuerdo.

EL RITUAL DE LA MUERTE EN PÁTZCUARO Y JANITZIO

Dos destinos en un solo lugar que han conseguido fama internacional por la hospitalidad que brinda su gente y por el honor que le tienen a sus tradiciones purépechas. Todo Pátzcuaro es fiesta, es la tradición convertida en un gran espectáculo que fortalece la unión de muertos y vivos entre rezos y cantos.

Después está Janitzio –considerada la isla más hermosa de Pátzcuaro–, a solo 20 minutos del muelle. Antes de navegar por su lago, se puede disfrutar de su mercado artesanal, además de sus charales y sus exquisitas nieves. Al arribar, la escultura de Morelos de 40 metros de alto le da la bienvenida a sus visitantes, pero es el recorrido en ascenso para llegar a ella donde la magia del lugar fluye entre altares, platos con mole, pan y agua, y los rezos de la gente hacen vivir un instante especial, pues parece que con ellos llaman a los difuntos y los invitan a regresar para sentir su presencia una vez más.

INVOCACIÓN A LOS ESPÍRITUS, UN ARTE EN OAXACA

Una llamada a los ancestros, una invitación a convivir y regresar con sus seres queridos por una noche. En Oaxaca, el diálogo con los difuntos es a través del mole negro, los dulces típicos y las manzanitas de tejocote, porque son sus efluvios uno de sus grandes motivos para volver. Altares a los muertos se lucen para hacer honor a aquellos que ya partieron, pero que siguen dándole identidad a esta tradición que adorna calles y panteones, y que destella a fuego lento con más de tres mil veladoras.

Días folclóricos en México en los que las tradiciones renacen, se sienten y caminan entre los vivos. ¿Estás listo para conocerlos?