Continúa la ruta Gourmet Awards 2017 y, como siempre, había que hacer una parada   obligada en una de las ciudades cuna de la gastronomía mexicana: la heróica Puebla de Zaragoza.

Vivian Alderete, Adib Zacarías y Pedro Reyes fueron los jueces encargados de realizar esta ruta que comenzó en la Ciudad de México, desde donde emprendieron camino hacia Puebla a bordo de la nueva camioneta Mazda CX-5. Apenas llegaron, se dirigieron hacia el Centro Histórico para empezar el trayecto gastronómico en El Mural de los Poblanos, restaurante que –en ediciones anteriores– ha resultado nominado en la categoría de Mejor Cocina Regional y Tradicional. La chef Liz Galicia los recibió con platillos con el más puro espíritu poblano. Una degustación de moles fue el preámbulo para otras preparaciones como el chile en nogada que inaugura la temporada, el mole de panza, la degustación de cemitas, entre otros manjares acompañados por un pulque curado de avena.

Un paseo a pie por la ciudad fue necesario para prepararse para la cita nocturna en el restaurante Intro, del chef Ángel Vázquez. La cena consistió de platos para compartir al centro, con creaciones de una gran calidad estética, sabores bien ejecutados y con guiños asiáticos. La carta de coctelería es amplia y está a la vista del comensal. Sin duda, un lugar que ha demostrado por más de 10 años ser uno de los consentidos de Puebla. El segundo día de la ruta comenzó con unas cemitas de pata en el mercado, a sabiendas de que había que cuidar el hambre para lo que los esperaba. El llamado a la comida requería regresar al centro, lo cual no está nada mal cuando, a bordo de la Mazda CX-5, fueron capaces de descubrir la gran cantidad de edificios, iglesias y viejas construcciones de la ciudad. Incluso, una visita al museo del Barroco, que hospedaba una exposición temporal sobre la talavera, desde su origen en el lejano oriente hasta que se convirtió en el ícono de la ciudad de Puebla.

Augurio fue el restaurante donde degustaron comida tradicional de la región pero en un ambiente contemporáneo, muy mexicano y, sobre todo, exquisito. A pesar de la extensa variedad de platos que desfilaron por la mesa, hubo que repetir el plato de arroz con mole y el de mollejas. Ambos con una sencillez casi conmovedora, pero con contundentes sabores: el arroz rojo en perfecto estado de cocción estaba bañado por un mole poblano espectacular; por su parte, las mollejas se podían comer en taco o solas, pues además tenían una cama de frijoles de la olla que lo hacían un plato muy casero, pero inolvidable.

El último restaurante de la ruta es un lugar que ha tenido una evolución constante y muy interesante. Moyuelo, un sitio que empezó haciendo cemitas, ha logrado una propuesta de platos con producto de la región muy bien lograda por el chef Fernando Hernández. Platos como las municiones al horno sorprendieron por su contundencia y sencillez. La coctelería, a base de mezcal, ginebra y jarabes de la casa fue perfecta para arrancar y, justo en la recta final, una pepitoria al estilo Moyuelo para recordar lo sabrosa que es nuestra cocina cuando no se olvidan los orígenes.

Calle 16 de Septiembre 506, Centro, 72000 Puebla, Puebla.

Teléfono: 01 222 242 0503 | 01 222 242 6696